jueves, 29 de agosto de 2013

Juzgar

En ocasiones nos encontramos con personas que son experimentados oradores de la vida ajena,
solo ven escenas aisladas y las convierten en cuentos de terror con detalles místicos creados por una mente brillantemente inútil...

Cuando prejuzgamos estamos aislándonos de los demás, trazamos un muro imaginario bastante difícil de quebrar, no nos permitimos conocer la realidad del otro, simplemente actuamos como jueces guiados por la apariencia exterior del otro...

pero que hay más allá?
por qué no permitirse ver desde otra óptica para comprender los hechos?

Por una sencilla razón, es más fácil apuntar y tirar del gatillo etiquetador que ponerse en los zapatos del otro y comprender...

Es que estamos tan ocupados viendo la vida de los demás como jueces que no nos damos cuenta de que hay otras realidades a demás de las propias.

Nos quejamos, juzgamos, hablamos sin saber, 
hablamos...
es demasiado fácil hablar
lo difícil realmente es ponerse a "hacer"

Por lo tanto, antes de hablar uno debería analizar qué está haciendo  para cambiar la situación 
y si la respuesta es "no estoy haciendo nada porque ese asunto no me incumbe"  
entonces lo mejor será guardar SILENCIO...

 

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